Erg Chebbi un ecosistema frágil

EL CAUTIVADOR DESIERTO DE ERG CHEBBI (Sahara norte) ÉS UN ECOSISTEMA FRAGIL QUE PRECISA SER RESPETADO

UN ESTUDIO SOBRE EL FUNCIONAMIENTO HIDROGEOLÓGICO DEL ENTORNO MERZOUGA – HASSILABIED ALERTABA DE SU VULNERABILIDAD Y QUE SIENDO EL SISTEMA PRECARIO DEBERÍA SER PROTEGIDO
(Publicado a finales del año 2008 en la revista Electric@ de Medioambiente UCM)

Situado en el sur-oriental de Marruecos, con una extensión de 156 km2, erg Chebbi es un territorio de desierto cuya característica orográfica i paisajística se caracteriza por ser, en parte zona de erg o hamada y en parte un sistema dunar; dotado de manantiales, pozos y khettaras, barreras contra el avance de las dunas, algunos oasis, arroyos efímeros denominados ouadis o wadis, un lago llamado de Merzouga y un subsuelo que alberga un gran acuífero.

El sistema Erg Chebbi, desde un punto de vista hidrológico, constituye un gran acuífero libre cuya recarga se produce por la infiltración del agua de lluvia y la salidas a través de manantiales y por extracciones desde pozos y khettaras.

El articulo de referencia, describe que el mencionado estudio hidrogeológico sé delimitó a una área relativamente pequeña de superficie, la de unos 15 km2 en el borde occidental del erg Chebbi, entre las localidades de Hassilabied y Merzouga. A la luz de los datos obtenidos con los trabajos de campo, en su interpretación y planteamiento sobre su funcionamiento hidrogeológico, expone que permitió, en el borde Oeste de erg Chebbi, obtener los primeros resultados del análisis y valoración de los recursos de agua subterránea, los cuales evidenciaron estar ante una situación progresiva de descenso del nivel freático por causas naturales (numerosos indicios señalaban su inició hace miles de años), y incrementado en los últimos años por el fuerte desarrollo turístico que atraídos por la singularidad del paisaje dunar ha dado lugar a la creación de numerosos complejos hoteleros, originando un incremento de la demanda de los recursos hídricos subterráneos.

Afirma que los estudios del medio natural y su utilización, juegan un papel a la hora de proponer medidas que contribuyan a su conservación y que en el actual contexto de presión humana sobre áreas de especial valor natural, la comprensión de su funcionamiento hidrogeológico y cuantificación de las reservas subterráneas es necesaria para el mantenimiento del sistema dunar. También señala, que la extracción de una mayor cantidad de agua subterránea está produciendo un fuerte descenso del nivel freático en las zonas más pobladas. Y concluye que dichos recursos constituyen la base del mantenimiento del sistema dunar, y que a través de la afluencia turística, para las poblaciones allí asentadas, son la fuente de ingresos económicos.

La síntesis del articulo aludido, resulta elocuente al explicar cual es la situación comprometida de los recursos hidrológicos del sistema Erg Chebbi. No obstante, queremos continuar reseñando datos e informaciones que el texto del estudió aporta, aquellos que estimamos son más relevantes para luego, complementario al anterior hidrogeológico, realizar su análisis y diagnosis socioeconómico.

El clima

En el área de Chebbi, se alcanzan temperaturas máximas que rondan los 50 grados en los meses de julio y agosto con mínimas entorno a los 5 grados en el mes de diciembre.

Las precipitaciones anuales, éstas están comprendidas entre 129 mm y 28 mm según la latitud y año hidrológico. La precipitación media anual de erg Chebbi no supera los 68 mm. Las escasas precipitaciones que se producen se dan de manera esporádica, sobretodo entre los meses de marzo a mayo y destacan las alteraciones pluviales puntuales, tormentas ciclónicas, y que provocan avenidas.

Flujo en el sistema dunar erg Chebbi

Se trata de pozos excavados manualmente, con características constructivas y de diseño, que en términos generales pueden incluirse entre las siguientes:

- Profundidades que oscilan entre 1 y unos 10 metros.

- Diámetros de excavación entre 0,5 y unos 2 metros.

El método de extracción de agua suele ser manual, con recipientes atados con cuerda, para usos en zonas muy próximas y en usos que requieran poco caudal y mediante bombas eléctricas en el caso de abastecimientos que requieren mayores caudales y en los que el pozo se encuentra a una distancia grande respecto al punto de abastecimiento (del orden del centenar de metros).

Flujo de aguas subterráneas en la zona

La khettara es un sistema tradicional y ancestral para la captación y conducción de las aguas subterráneas. La importancia y originalidad de este tipo de sistema consiste en una galería subterránea que al cortar el nivel freático permite que el agua salga por gravedad. La galería está conectada con la superficie del terreno por unos “pozos” o conductos verticales cada pocos metros. La obtención de los caudales, dependen mucho de la permeabilidad del terreno, oscilan entre 2 y 20 l/s.

Este sistema de suministro de agua en áreas desérticas, en particular en la región, es de vital importancia. Se contabilizaron más de 300 khettaras en funcionamiento, con una longitud de 1200 Km., que riegan 155 zonas y una superficie total de 12.750 ha (A.M.P.L.E.D., 2008). En contraste con estas cifras, desde 1967 hasta 2008 fueron abandonadas 262 khettaras, con una longitud total de unos 1700 Km. como consecuencia de un importante descenso del nivel freático en diferentes zonas. El abastecimiento de las poblaciones de Hassilabied y Merzouga, cuentan con importantes redes de khettaras.

El lago de Merzouga

Este se sitúa a 3 kilómetros al oeste de la localidad de Merzouga en plena zona de hamada. Representa uno de los principales atractivos turísticos de la zona por su alto valor ecológico en relación con el hábitat de aves acuáticas pues suele tener agua de noviembre a mayo, pudiendo persistir excepcionalmente en el mes agosto.

De la red de drenaje del entorno, se desprende que las entradas de agua proceden en su mayoría del drenaje superficial y subsuperficial de la zona perimetral. No se descarta la entrada de agua subterránea a través de las fracturas del suelo rocoso donde se ubica.

Por el alto contenido en arcillas y finos que se han ido acumulando en el fondo del lago durante años, es muy frecuente ver a trabajadores dedicados a la extracción de arcilla, en épocas de aguas bajas, que utilizan como material de construcción (preparación de adobe). La continua extracción de este material, viene alterando progresivamente la morfología de la base del lago.

En régimen natural de lluvias, los drenajes de las aguas indican que en otra época el nivel freático estuvo próximo a la superficie topográfica.

De todo ello, constatamos por una parte que las captaciones de agua a menor profundidad, son las más antiguas y aquellas que mayoritariamente abastecen el uso doméstico de las familias, y de otra parte los pozos a mayor profundidad, corresponden a construcciones más recientes y cuyas captaciones atienden las nuevas demandas de suministro, de un mayor consumo, con extracción dominante mediante bombeo eléctrico, siendo sus usuarios predominantes, los de instalaciones colectivas turísticas y de aforos mayores.

Siendo así, a la fragilidad del sistema por su retroceso de los flujos y agotamiento de caudales de agua, en la actualidad acentuados con el incremento de la demanda por un consumo creciente, hay que añadir la problemática que representa la alteración adversa de los cursos de agua que va en detrimento de las vías más cercanas a la superficie, donde las captaciones de tipología artesanal son dominantes.

De no neutralizar el progresivo deterioro del sistema hidrológico erg Chebbi, las repercusiones sociales y económicas que ello ha de comportar, supondrá la escasez y posterior perdida de suministros para quienes tienen sus abastecimientos más superficiales y menores recursos económicos con los que poder atender su solución, es decir afectará a la mayoría de la población. Siendo pocos quienes tienen mayores recursos económicos, los que dispondrán de los abastecimientos menos perjudicados y en su caso, tendrán capacidad de poder resolver eventuales carencias de agua.

Se impone la necesidad de que los afectados y las autoridades actúen, y entendemos que ello pasa por regular, reglamentar y planificar los recursos de explotación y los derechos de uso, de captaciones i caudal de aguas con equidad y en equilibrio con el medió natural a proteger.

Septiembre de 2010

Marta Casanovas Izquierdo, geógrafa (gestión cultural y medioambiental)

J. Miguel Casanovas Moix , delineante proyectista (infraestructuras)